Terapia craneosacral en CDMX para regular el sistema nervioso
Una sesión para que tu sistema nervioso se relaje. Presencial en el centro de Coyoacán, Ciudad de México.
Dra. Sandra Elisa Roch · doctora en Neurociencia Cognitiva y de la Conducta · terapeuta craneosacral formada en el Instituto Upledger México
¿Qué es la terapia craneosacral?
La terapia craneosacral es una terapia manual muy suave que, con un toque ligero, acompaña a tu sistema nervioso para que descanse y se regule.
Trabaja con el sistema craneosacral: los huesos del cráneo, las membranas llamadas meninges y el líquido cefalorraquídeo que envuelven, protegen y nutren tu cerebro y tu médula espinal. Ese líquido se mueve con un ritmo propio que, según el modelo craneosacral, va del cráneo al sacro, y de ahí viene el nombre. Las manos aprenden a percibirlo en todo el cuerpo.
El toque es de una sutileza extrema: unos 5 gramos de presión, el peso de una moneda pequeña. Las manos se apoyan en puntos clave y escuchan ese ritmo, siempre hasta donde tu cuerpo lo permite. Ese contacto le dice a tu sistema nervioso que está a salvo, y desde esa seguridad puede pasar al modo de descanso profundo, el del sistema parasimpático. La terapia parte de algo que ya tienes, la capacidad natural de tu cuerpo para autorregularse, y la acompaña en un espacio de calma y escucha. Cada sesión es distinta, y muchas personas la describen como una relajación muy profunda.
Nació de la osteopatía craneal de William Sutherland. El osteópata estadounidense John Upledger la sistematizó entre las décadas de 1970 y 1980, y hoy se enseña en muchos países, entre ellos México.
¿Quieres vivir tu primera sesión de terapia craneosacral?
¿Cómo ayuda la terapia craneosacral a regular el sistema nervioso?
La terapia craneosacral busca que tu sistema nervioso salga del modo de alerta y entre en descanso, a partir de una señal de seguridad.
Tu sistema nervioso alterna entre dos estados. En el modo de alerta, el sistema simpático te prepara para actuar. En el modo de descanso, el sistema parasimpático acompaña el sueño, la digestión y la recuperación. Cuando pasas mucho tiempo en alerta, el cuerpo suele expresarlo en cansancio, desvelo y dificultad para relajarte.
El doctor Stephen Porges, con su teoría polivagal, propone que tu sistema nervioso evalúa todo el tiempo, antes de que lo pienses, si el entorno es seguro. Él llama a ese proceso neurocepción. Cuando detecta seguridad, el cuerpo puede pasar al descanso, al sueño, a la digestión y a la conexión con otras personas. Cuando detecta amenaza, activa la defensa.
Desde esta mirada, un contacto suave, atento y predecible es una señal de seguridad para tu sistema nervioso. La sesión busca crear esas condiciones para que el descanso profundo sea posible.
Si tu sistema nervioso necesita descansar, empieza por una sesión.
¿Para qué sirve la terapia craneosacral?
La terapia craneosacral sirve para acompañar el equilibrio del sistema craneosacral y de tu sistema nervioso, y desde ahí se puede trabajar con muchos motivos de consulta.
Lo que hace la terapia es crear espacio: espacio para que los huesos del cráneo, las membranas y el líquido cefalorraquídeo se muevan con libertad, para que los nervios que salen del cráneo, entre ellos el vago, transmitan mejor la información, y para que la fascia se deslice y la sangre y la linfa circulen. Cuando el sistema nervioso se regula y entra en modo de descanso, el cuerpo duerme, digiere y se recupera mejor.
Aplicada a tu día a día, con la terapia craneosacral se puede trabajar con:
Estrés y ansiedad
Al llevar al sistema nervioso del modo de alerta al modo de descanso, baja la sensación de estar siempre en guardia.
Depresión y estado de ánimo
Al regular el sistema nervioso y favorecer el descanso profundo, se puede trabajar con el cansancio y la apatía que suelen acompañarla, como complemento de tu tratamiento y de la psicoterapia.
Liberar traumas y estrés postraumático
El contacto es tan suave y no invasivo que el sistema nervioso no se sobresalta, y por eso puede soltar lo que el cuerpo guarda.
Dolores de cabeza y migrañas
Al dar espacio a los huesos y las membranas del cráneo y calmar el sistema nervioso, se puede trabajar con su frecuencia y su intensidad.
Sueño
Un sistema nervioso que sale de la alerta descansa mejor, y se puede trabajar con el insomnio y el sueño poco reparador.
Bruxismo
El bruxismo y las molestias de la articulación temporomandibular se relacionan con el estrés y con los huesos y las membranas del cráneo, que son parte de lo que se trabaja.
Cuello, espalda y secuelas de golpes
La fascia conecta todo el cuerpo y una molestia puede tener su origen en otra zona, así que se trabaja con la persona completa, incluidos los latigazos cervicales.
Colitis y gastritis nerviosa
Los problemas digestivos que el estrés empeora se pueden trabajar desde el nervio vago, que conecta el cerebro con el sistema digestivo; al regular el sistema nervioso, se favorece su funcionamiento.
Emociones intensas
Al regularse el sistema nervioso, la sensación de desborde pierde fuerza.
Una terapia para distintas etapas de la vida
Por su naturaleza tan suave, la terapia craneosacral se usa desde los primeros meses de vida hasta la vejez. En bebés se trabaja con motivos como los cólicos y la forma de la cabeza (plagiocefalia). La técnica nació acompañando a niños: a principios de los años 80, el doctor John Upledger trabajó con niños con espectro autista y simplificó sus técnicas para que fueran muy suaves y seguras. Hoy también se trabaja con personas con condiciones neurológicas y con personas mayores, incluidas las que viven un deterioro cognitivo como el Alzheimer. Una de las ideas sobre ese deterioro es que el cerebro necesita que el líquido cefalorraquídeo circule bien para retirar sus desechos, y la terapia trabaja con las membranas por donde circula.
Cada proceso es individual: lo que se trabaja depende de tu caso y de lo que estás viviendo.
¿Quieres trabajar tu motivo de consulta?
¿Qué es la fascia y qué tiene que ver con la terapia craneosacral?
La fascia es el tejido conectivo que envuelve, sostiene y conecta tus músculos, huesos, órganos, vasos sanguíneos y nervios, y forma una red continua que recorre todo el cuerpo.
No es una sola lámina. Imagina un guante: una capa que envuelve lo que tiene adentro y le da espacio para moverse. Cada músculo tiene el suyo, cada fibra muscular también, y todos están envueltos por otro más grande: capas dentro de capas, en tres dimensiones, desde la piel hasta el hueso. La investigación actual incluye en este sistema las envolturas de los músculos, los órganos, los vasos y los nervios, y también las meninges, las membranas que envuelven el cerebro y la médula espinal. Por eso la fascia del cuerpo y las membranas del sistema nervioso central se entienden como un mismo sistema continuo.
Tampoco es un simple relleno. Tiene células, fibras de colágeno y elastina, y una matriz con ácido hialurónico, una sustancia que lubrica el deslizamiento entre capas y atrae agua. Cuando la fascia está hidratada y se desliza, lo que envuelve se mueve con libertad.
Además, es uno de los tejidos con más terminaciones nerviosas del cuerpo. Se estima que tiene más de 250 millones, con receptores de movimiento, de posición y de dolor, y está conectada con el sistema nervioso autónomo, el que regula el modo de alerta y el modo de descanso. Por eso algunas revisiones científicas la describen como un órgano sensorial.
La fascia responde a lo que vives: una caída, una cirugía, una cicatriz, una postura sostenida, la falta de movimiento y el estrés. Cuando una zona se jala o pierde su deslizamiento, es como un guante pegado o torcido: la mano apenas cabe. Lo que la fascia envuelve tiene menos espacio, y a la sangre, a la linfa y a los nervios les cuesta más pasar.
Por eso la terapia craneosacral Upledger trabaja con todo el cuerpo y empieza por las membranas antes de llegar al cráneo. No se fuerza: con un contacto de unos 5 gramos, las manos acompañan el movimiento de la fascia capa por capa. Desde el modelo craneosacral, ese contacto suave también le habla a la red de receptores que la fascia tiene, y por eso se habla de acompañar y no de empujar.
¿Qué es el nervio vago?
El nervio vago es uno de los nervios más largos del sistema nervioso autónomo y el principal responsable del modo de descanso de tu cuerpo.
Es el décimo de los 12 pares de nervios craneales, los que salen del cerebro por pequeños orificios del cráneo. Se llama "vago" porque, desde el latín, significa "que vaga": sale del cráneo y recorre el cuerpo hacia el corazón, los pulmones, el diafragma y el sistema digestivo.
Su función es comunicar el cuerpo con el cerebro. La mayor parte de sus fibras llevan información desde los órganos hacia arriba, es decir, le cuentan al cerebro cómo está tu corazón, tu respiración y tu digestión, y el cerebro responde. Es una de las vías principales del sistema parasimpático, el que baja el ritmo del corazón, favorece la digestión y te ayuda a descansar.
Desde el modelo craneosacral, el nervio vago sale del cráneo entre dos huesos y está rodeado de membranas. Cuando esos huesos y membranas tienen espacio, el nervio tiene un mejor ambiente, y la terapia trabaja justamente para darle ese espacio, igual que a los otros nervios craneales.
¿En qué consiste la terapia craneosacral? Así es tu primera sesión
Tu primera sesión dura 1 hora y media: empieza con una conversación sobre lo que estás viviendo, sigue con una hora de terapia craneosacral y termina con tu plan de continuidad.
1
Al agendar
Recibes un cuestionario que contestas desde tu casa. Da una primera idea de tu situación antes de la sesión. Si tienes un diagnóstico o tomas medicamentos, indícalo ahí: la terapia craneosacral complementa tu cuidado de salud y el trabajo con tu médico.
2
Conversación
Se revisa lo que estás viviendo, tus síntomas y lo que buscas con la terapia.
3
Terapia craneosacral
Una hora de trabajo con las manos, de forma presencial, en un espacio tranquilo.
4
Plan de continuidad
Al terminar, se define cómo seguir para que te sientas mejor. Es un proceso individual que se ajusta sesión a sesión, según tu evolución y lo que haces entre una sesión y otra.
Las sesiones de seguimiento duran 1 hora.
¿Quieres empezar?
Quién te acompaña
La Dra. Sandra Elisa Roch es doctora en Neurociencia Cognitiva y de la Conducta, especialista en sistema nervioso y terapeuta craneosacral formada en el Instituto Upledger México.
- Doctora en Neurociencia Cognitiva y de la Conducta
- Terapeuta craneosacral
- Medicina del estilo de vida
- Experiencia somática
- Maestra de danza somática
- Maestra de meditación
- Instructora de Oxygen Advantage, respiración consciente
- Master Reiki
- Terapia transgeneracional
- Creadora de la Metodología SER™
Agenda tu cita con la Dra. Sandra Elisa Roch.
Sesión y reserva
Primera sesión · 1 hora y media
$1,500 MXN
Incluye conversación inicial, una hora de terapia craneosacral y tu plan de continuidad.
Sesión de seguimiento · 1 hora
$1,000 MXN
Precios Más IVA
Modalidad: presencial, en el centro de Coyoacán, Ciudad de México.
Cómo reservar: elige tu hora en la agenda en línea y contesta el cuestionario previo.
Si además quieres trabajar emociones, hábitos y seguimiento, conoce las sesiones individuales.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una sesión de terapia craneosacral?
La primera sesión cuesta $1,500 pesos mexicanos y dura 1 hora y media. Las sesiones subsecuentes cuestan $1,000 pesos mexicanos y duran 1 hora.
¿Cuántas sesiones necesito?
Es un proceso que se trabaja de forma individual, según cada caso. Cada persona evoluciona a su ritmo y lo que haces entre una sesión y otra también cuenta, así que se ajusta sesión a sesión.
¿Duele la terapia craneosacral?
El toque es muy ligero. Si en algún momento algo te incomoda, se avisa y se ajusta en el momento.
¿Qué es el líquido cefalorraquídeo y qué tiene que ver con la terapia craneosacral?
Es el líquido que baña y protege el cerebro y la médula espinal, y se mueve de forma rítmica. La terapia craneosacral trabaja escuchando con las manos ese movimiento rítmico.
¿Cómo calmar el sistema nervioso?
Además de la sesión, ayudan la respiración lenta, el descanso, el movimiento suave y la meditación. Aquí tienes una meditación guiada para empezar.
¿La terapia craneosacral sirve para el bruxismo?
El bruxismo, que es apretar o rechinar los dientes, suele relacionarse con el estrés y con la tensión de la mandíbula. La terapia craneosacral trabaja con los huesos y las membranas del cráneo y con el sistema nervioso, y desde ahí se puede trabajar con el bruxismo y con las molestias de la mandíbula. Es un complemento de lo que te indique tu dentista.
¿Se puede trabajar la colitis nerviosa con terapia craneosacral?
La colitis y la gastritis nerviosas suelen empeorar cuando el sistema nervioso pasa mucho tiempo en alerta. Como el nervio vago conecta el cerebro con el sistema digestivo, la terapia craneosacral busca regular el sistema nervioso y así acompañar tu digestión. Es un complemento del tratamiento y de la dieta que te indique tu médico.
¿Dónde se da la terapia craneosacral en Ciudad de México?
En el centro de Coyoacán, Ciudad de México, de forma presencial.
¿Qué pasa en mi primera sesión y qué es el cuestionario?
Al agendar recibes un cuestionario que contestas desde tu casa y que da una primera idea de tu situación antes de la sesión. La primera sesión dura 1 hora y media: empieza con una conversación, sigue con una hora de terapia craneosacral y termina con tu plan de continuidad. Si es tu primera vez en una terapia así, está pensada para ti.
¿Todo listo para tu primera sesión?
Una terapia que se integra a tu cuidado de salud
La terapia craneosacral complementa tu cuidado de salud y el trabajo con tu médico, y no sustituye ninguna terapia ni tratamiento médico.